Las gotas de lluvia parecen salir de una película filmada en el cielo. Tras varias semanas esperando ansiada la expresión más acentuada de la época invernal, las hojas caídas llegaron a la ciudad. Existe una sensación continua en este lugar de no sacar todo el jugo posible a sus rincones, y ahí sigue. Te mira, te observa, te llama la atención con su belleza y te provoca en todas sus posibilidades. Desde la ventana el aire se pasea junto a los edificios, continúa descubriendo unas calles cada vez más transparentes y, a la vez, repletas de misterios.
Sentirse en cuerpo es fácil. Sentirse en cuerpo y alma, no. Como las notas musicales en un pentagrama que se deslizan conformando una melodía, los sentimientos recorren los días, se dejan llevar en un paseo infinito. No se divisa un final, sólo hubo un principio y luego, todo lo demás. El resto. Ese resto que poco a poco configura los planes mentales, todos esos esquemas de sensaciones que llegaron a un punto de inflexión transformado. Y en un segundo, en una decisión de una mañana, te cambia la vida. Fácil, típico y poco premeditado.
A quién le reprochas, a quién le preguntas, a quién le reclamas una explicación de lo sucedido. Qué fácil pensar en dejarse llevar y qué difícil hacerlo. Fue el principio y luego el resto, todo menos predecible. Parece que la vida comienza cuando la razón deja de trabajar segundo a segundo y el alma entra en juego. Ahora no es sólo Florencia. Es Florencia y yo.
Vistas inesperadas, sabores explosivos, celestiales, olores espumosos, toscanos, conversaciones nerviosas y tranquilas, cómodas e inseguras, acciones impensables. Al final son eso. Sensaciones de un futuro que alcanza al presente. No te da tiempo, quieres pararlo y se escapa. Cuando estás a punto de agarrarlo, se escurre entre tus dedos. El presente se escurre. Y el futuro se difumina en decisiones importantes. Quizás ahora lo menos importante sea mirar al cielo y preguntarte quién eres, porque con tan sólo un reflejo en el espejo, te preguntas y encuentras esas palabras que en su día te aseguraron la decisión más importante.
Carpe Diem? Disfruta del momento? No es difícil recordar aquella mirada después del primer beso. Esa es la sensación de sentirte nueva por dentro y valiente por fuera. No se trata de disfrutar el momento. Es, más bien, tener la seguridad de que sabes que disfrutarás todos y cada uno de los segundos que ella te brinda. Florencia. Cada letra invita a quererte. Como el olor de la flor más bonita que te ofrece esa esencia. Tú. Siempre, entre las aguas de tu río quedarán estos pensamientos.
Sentirse en cuerpo es fácil. Sentirse en cuerpo y alma, no. Como las notas musicales en un pentagrama que se deslizan conformando una melodía, los sentimientos recorren los días, se dejan llevar en un paseo infinito. No se divisa un final, sólo hubo un principio y luego, todo lo demás. El resto. Ese resto que poco a poco configura los planes mentales, todos esos esquemas de sensaciones que llegaron a un punto de inflexión transformado. Y en un segundo, en una decisión de una mañana, te cambia la vida. Fácil, típico y poco premeditado.
A quién le reprochas, a quién le preguntas, a quién le reclamas una explicación de lo sucedido. Qué fácil pensar en dejarse llevar y qué difícil hacerlo. Fue el principio y luego el resto, todo menos predecible. Parece que la vida comienza cuando la razón deja de trabajar segundo a segundo y el alma entra en juego. Ahora no es sólo Florencia. Es Florencia y yo.
Vistas inesperadas, sabores explosivos, celestiales, olores espumosos, toscanos, conversaciones nerviosas y tranquilas, cómodas e inseguras, acciones impensables. Al final son eso. Sensaciones de un futuro que alcanza al presente. No te da tiempo, quieres pararlo y se escapa. Cuando estás a punto de agarrarlo, se escurre entre tus dedos. El presente se escurre. Y el futuro se difumina en decisiones importantes. Quizás ahora lo menos importante sea mirar al cielo y preguntarte quién eres, porque con tan sólo un reflejo en el espejo, te preguntas y encuentras esas palabras que en su día te aseguraron la decisión más importante.
Carpe Diem? Disfruta del momento? No es difícil recordar aquella mirada después del primer beso. Esa es la sensación de sentirte nueva por dentro y valiente por fuera. No se trata de disfrutar el momento. Es, más bien, tener la seguridad de que sabes que disfrutarás todos y cada uno de los segundos que ella te brinda. Florencia. Cada letra invita a quererte. Como el olor de la flor más bonita que te ofrece esa esencia. Tú. Siempre, entre las aguas de tu río quedarán estos pensamientos.
